Este jueves 11 de junio habrá elecciones estudiantiles en la UNC. Se elegirán a las nuevas conducciones de todos los Centros de Estudiantes y a lxs representantes estudiantiles de los Consejos Directivos y Superior.
Estas elecciones estarán marcadas por ser las últimas de nuestro claustro antes de la elección de unx nuevx Rectorx a principio del año próximo. Cambio Universitario está pronto a cumplir sus tres años en el gobierno de la Universidad, que tras romper su alianza con el radicalismo prometió llevar adelante una gestión “progresista” y en sintonía con el gobierno nacional. Su política en estos tres años, sin embargo, no se caracterizó por ningún avance significativo en la Universidad, sino que por el contrario se limitó a mantener el status quo: no se avanzó en la reforma política para la elección directa de las autoridades unipersonales, tantas veces prometida y nunca puesta si quiera en la agenda de discusión; no hubo aumentos presupuestarios significativos; no se avanzó en políticas de inclusión y permanencia estudiantil, manteniéndose prácticamente invariable los montos presupuestarios destinados a becas o al Comedor; se avanzó en los procesos de acreditaciones de carreras de grado y posgrado bajo los lineamientos de la Ley de Educación Superior; y se continuó en el camino de poner a la Universidad al servicio del mercado, por medio de acuerdos con empresas.
En simultáneo, Cambio Universitario se lanzó a la carrera política provincial, posicionando a Carolina Scotto -la anterior Rectora- como principal referente del Frente Para la Victoria en la provincia. Tras una elección donde el kirchnerismo quedó por detrás de Unión por Córdoba y el PRO, Scotto tuvo una fugaz experiencia en el Congreso de la Nación, donde no estuvo más que unos pocos meses hasta renunciar a su banca. Así, quedó frustrada la experiencia del progresismo universitario en la política provincial, que hoy tiene que elegir entre replegarse en su propia camarilla universitaria o encolumnarse detrás del sciolismo cordobés encarnado por Acastello y Cacho Buenaventura.
Las opciones que le quedan al progresismo universitario no son sólo resultado de su propio derrotero político, sino que también responden al panorama político general que se avecina. El escenario nacional y provincial está signado por un claro giro a la derecha de todas las variantes políticas de la burguesía. Tenemos delante nuestro dos opciones para nuevo gobernador y presidente: Schiaretti o Acastello; Scioli o Macri. La única discrepancia entre cada candidato es más bien el modo, pero todos están dispuestos a llevar adelante los ajustes necesarios sobre la clase trabajadora y los sectores populares, con un recrudecimiento de las políticas represivas, en todos los niveles, como condición para este mismo fin. La educación no estará ajena a esta situación, que se traducirá en recortes presupuestarios en la educación pública y en nuestras Universidades. Hacia adentro de la UNC, es seguro que las camarillas universitarias se realinearán ante el nuevo gobierno, como siempre lo han hecho, para mantener sus espacios de poder.
LAS TAREAS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
De cara a este escenario político, los desafíos del movimiento estudiantil no pueden ser moderados. Hoy en día, la mayoría de los Centros de Estudiantes están conducidos por fuerzas alineadas a las camarillas o los gobiernos. Franja Morada se mantiene en la conducción de los Centros de Estudiantes más numerosos, y retiene la conducción de la Federación Universitaria, sometiéndola a un estado de completa parálisis. Por detrás se posiciona La Bisagra, que el año pasado avanzó en varios Centros de Estudiantes, y mediante una alianza con las fuerzas de la derecha peronista intentó desplazar a los radicales de la FUC; intento que igualmente quedó frustrado. De todos modos, su objetivo no es poner esos espacios a disposición de las luchas estudiantiles, sino más bien encolumnarlos detrás del Rectorado del que son parte.
Desde CAUCE - Corriente Universitaria entendemos que ante el escenario de ajuste a la educación y recrudecimiento de la represión, la principal tarea que se nos presenta a las organizaciones estudiantiles es la de fortalecer la organización autónoma, independiente y desde abajo de lxs estudiantes. En ese sentido, se torna fundamental la recuperación de los Centros de Estudiantes, para hacer de ellos una herramienta que nos permita dar una lucha de conjunto. Hay dos condiciones indispensables para esta tarea: la más amplia y genuina unidad de la izquierda, y la innegociable independencia política con respecto a todas las autoridades y gobiernos.
En estas elecciones vamos a estar presentándonos en cada Facultad donde tenemos presencia, levantando un programa de apertura democrática e independencia política para los gremios estudiantiles. En la Facultad de Filosofía y Humanidades, hemos constituido el frente Contrahegemonía junto al Colectivo Gualicho y a compañerxs independientes para volver a poner al CEFFyH al servicio de lxs estudiantes tras un año de conducción de Estudiantes al Frente, la alianza entre La Bisagra y La Jauretche. En Trabajo Social, junto a compañerxs agrupadxs y La Juana, hemos constituido el frente Barricadas; la tarea allí es frenar el avance del kirchnerismo, y mantener un CETS independiente. En Psicología, nos presentamos como CAUCE, discutiendo de cara a lxs compañerxs de la Facultad cuál es el CEP que queremos construir. A nivel del Consejo Superior, apostamos por tercer año consecutivo al Frente 20 de Diciembre; espacio que es actualmente el único que se plantea como una alternativa de izquierda unitaria ante la Franja Morada y La Bisagra. El desafío es mantener el consiliario estudiantil, la única banca independiente en el Consejo Superior.
Los desafíos que tenemos por delante son grandes, y la capacidad de nuestras organizaciones limitadas. El 2016 va a ser un año en que la fuerza de los de arriba va a poner a prueba la fuerza de lxs de abajo. Es nuestra tarea avanzar con organización y en unidad, para dar una batalla de conjunto que no les permita doblegarnos. Es condición indispensable para no errar en estas tareas, dejar de lado los sectarismos y las mezquindades. El movimiento estudiantil tendrá un rol especifico, impidiendo el avance del ajuste en la educación y formando parte de un modo protagónico de cada lucha que emprendamos lxs de abajo. Como parte del movimiento estudiantil, estamos dispuestos asumir las responsabilidades que nos tocan. Invitamos a cada estudiante a hacer de las aulas, de los pasillos, de sus asambleas y de cada espacio de organización la trinchera desde la que avancemos por la educación que queremos y por una sociedad donde, en palabras de Tosco, el hombre no sea el lobo del hombre, sino su compañero y su hermano.
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